¿QUÉ PREFIERES TENER RAZÓN O SER FELIZ?

Tener razón es uno de los objetivos más perseguidos por todo el mundo, diría que hasta más que el dinero pues muchos de nosotros nos resignamos a ser pobres pero que no nos den la razón es inconcebible, nos molesta y nos hace infelices. Queremos tener razón en el trabajo, en una discusión con amigos del mismo equipo o no, con las personas con las que más convivimos y amamos e incluso con alguien de la cola de la pescadería.

Cuál es el asunto o quién es la persona no nos importa tanto, lo que nos importa realmente es que al final nos den la razón porque no nos basta con tenerla, tienen que dárnosla, reconocer que la tenemos, si no parece que no nos sirve y con este objetivo argumentamos y requetéargumentamos buscando todo tipo de seductores recursos con la intención de hacer que nuestro interlocutor transformado en contrincante, finalmente claudique y en un atisbo de lucidez nos conceda la razón  y con ella su sometimiento como botín de guerra.

Pero… ¿qué es exactamente tener razón? ¿por qué nos obsesionamos tanto por poseerla?Supongo que es por qué nos da poder pues confirma nuestra visión del mundo, por lo tanto podemos concluir que a quien más le importa tenerla es quién más necesita reafirmarse externamente pues en el fondo no está muy seguro de sí mismo.

De todos modos… ¿vale la pena luchar tanto por algo que no estamos seguros de que exista? Lo digo porque tener razón supone creer que existe una verdad absoluta y que nosotros y quién piensa como nosotros, somos los únicos que tenemos la capacidad de acceder a ella.

Según estudios de la PNL,  Programación Neurolingüística, nadie está en condiciones de acceder a la realidad objetiva pues cada uno capta, percibe o interpreta la realidad conforme su cultura, creencias y sistemas representacionales. Es decir cada uno interpreta la realidad de acuerdo con el color del cristal de sus gafas. Por lo tanto existiría una realidad para cada uno de los más de siete mil millones de habitantes del planeta.

CULTURA, CREENCIAS Y SISTEMAS REPRESENTACIONALES

Como sabemos la cultura o el medio ambiente en que somos educados determinan nuestros valores y nuestras preferencias y algo que en determinada cultura sea inconcebible, en otras puede ser tratado como normal y corriente. Cito por ejemplo el concepto de bigamia o del sistema de castas que existen en algunos países de cultura oriental y que son sencillamente inconcebibles para la mentalidad occidental y viceversa.

Este condicionamiento cultural influye directamente en nuestros sistemas de creencias, que son aquellas cosas que damos por ciertas y jamás se nos ocurriría criticarlas o cuestionarlas pues están implantadas en nuestros recuerdos primarios, son como nuestra verdad interna.

Aparte de la cultura y de las creencias, también existe la influencia del carácter de cada uno, sabemos que dos hermanos pueden sufrir la misma educación en igualdad de condiciones y luego si son indagados sobre como recuerdan su infancia, cada uno podrá tener una visión diferente dependiendo de cómo lo ha vivido. Eso pasa porque cada uno de nosotros tenemos un sistema representacional distinto, es decir unos somos más auditivos, otros más visuales y otros más kinestésicos. Los auditivos perciben más él sonido de la experiencia vivida, los visuales se fijan más en la imagen y los kinestésicos son más emocionales. Todos tenemos los tres sistemas representacionales pero cada uno tiene un sistema preferente. Lo que significa que no experimentamos o percibimos la realidad de la misma manera.

Sin contar qué a la hora de experimentar y comunicar esta supuesta realidad para el mundo generalizamos, omitimos o distorsionamos la información. Generalizamos porque juzgamos una vivencia nueva en base a una experiencia pasada. Omitimos información porque el cerebro solo está preparado para captar un número de terminado de inputs y naturalmente descarta lo que no considera importante. Distorsionamos porque ponemos en la interpretación suposiciones y fantasías personales.  Por eso, los que estudiamos la comunicación decimos que nos comunicamos gracias a GOD, o sea lo impresionante no es que a veces no nos entendamos y sí que a veces nos entendemos.

Resumiendo si uno capta, percibe o interpreta la realidad conforme a su cultura, creencias y sistemas representacionales y todos somos únicos por lo tanto diferentes, puedo concluir que “tengo razón” por la sencilla razón de que todos la tenemos desde nuestro limitado punto de vista.

Dicho así parece una perogrullada pero esta comprensión puede cambiar completamente nuestra manera de relacionarnos y comunicarnos con los demás. La próxima vez que un vecino, un pariente, un desconocido en la tele o en las redes sociales lance una opinión que te retuerce las entrañas, acuérdate de que este infeliz también tiene razón, solamente tenemos que ponernos en su situación de cultura, creencia y carácter para disminuir la tasa de soberbia que nos hierve en la sangre.

SER ASERTIVO ES LA CAPACIDAD DE EXPRESAR NUESTROS PENSAMIENTOS Y OPINIONES SIN OFENDER A LOS DEMÁS

Otro gran beneficio de esta comprensión es que cuando una persona está opinando sobre algo en lo que no estamos en absoluto de acuerdo, antes de objetar empecemos reconociendo que desde su punto de vista él tiene razón, eso además de ser verdad ayudará a que el otro sienta empatía hacia ti y disminuya la resistencia para contemplar tu punto de vista.

Bueno, por hoy ya tenemos tema de reflexión, espero que os sea de utilidad este artículo y que de una vez por todas…me deis la razón.

Rafeek Albertoni, Agente Asociado a Remax Jumbo

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